Cap. 298: Un amor inesperado.
CAP. 115
Veinticuatro horas habían pasado desde la desaparición de Vera, y en la mansión de Iker y Amelia el tiempo parecía haberse congelado. Nadie había dormido un solo minuto. El cansancio se reflejaba en los rostros pálidos, los ojos enrojecidos y el silencio sepulcral que inundaba la sala principal, interrumpido únicamente por el tecleo incesante de Teo sobre su computadora en una esquina.
Armando cruzó el umbral de la casa con el rostro serio y caminó directamente hacia Fabiola. Ella esta