Cap. 296: Un amor inesperado.
CAP. 113
Vera abrió los ojos. Sentía las pestañas pesadas y la garganta seca. Una punzada de dolor le atravesó las sienes. Trató de incorporarse de golpe, con el instinto de alerta encendido, pero un mareo violento la obligó a caer de espaldas contra las almohadas.
—Maldición... —susurró, parpadeando con fuerza para enfocar la vista.
Se llevó una mano a la cabeza. Sus dedos rozaron sábanas de seda. Miró a su alrededor, confundida. No estaba en un sótano; se encontraba en una suite de lujo, con