Anna
Apenas amanece cuando siento su mirada sobre mí. Tumbada desnuda entre sus sábanas, me siento vulnerable, expuesta. Louis no duerme. Me mira fijamente, con la mirada oscura, pensativa.
— Despierta —murmura acariciando mi cadera con un gesto posesivo—. Te llevo.
Vuelvo a abrir los ojos, con la garganta anudada. Mi cuerpo me duele, recuerdo de su brutalidad de anoche. Pero no me atrevo a decir nada. Me limito a asentir con la cabeza.
Louis se levanta, se viste sin apartar los ojos de mí. Sie