La caravana se organizó con la precisión militar que Igor había perfeccionado durante años de operaciones similares, aunque ninguna había tenido stakes tan personales. Tres vehículos blindados Mercedes-Benz G-Class negros esperaban en el estacionamiento subterráneo del hospital, sus motores ya calentándose mientras los agentes de Interpol realizaban las últimas verificaciones de seguridad.Igor observó desde su posición estratégica cómo el equipo médico trasladaba la incubadora portátil hacia el primer vehículo. El dispositivo, del tamaño de una maleta grande pero infinitamente más complejo, contenía todo lo necesario para mantener a Leonardo estable durante las ocho horas de viaje hasta La Haya. Cables, monitores, sistemas de oxígeno y calefacción funcionaban en perfecta sincronía, creando un microcosmos de supervivencia qu
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