Mundo ficciónIniciar sesiónLa habitación del hospital tenía ese silencio particular de las despedidas que también son comienzos. Danna observaba cómo la enfermera desconectaba el último cable del monitor, sus movimientos precisos y rutinarios contrastando con la revolución que se agitaba en su pecho. Doce semanas. Ochenta y cuatro días exactos desde que Leonardo había llegado al mundo pesando apenas mil doscientos gramos, y ahora...
—Dos kilos trescie







