Capítulo ochenta y ocho. Donde todo vuelve a empezar.El amanecer entraba por la ventana del hospital con una luz suave, casi respetuosa.Alexandra estaba despierta.Tenía una mano apoyada sobre su vientre y la otra entrelazada con la de Daniel, que dormía sentado en la silla junto a la cama, con el ceño relajado por primera vez en mucho tiempo.Sonrió.Durante años, la vida había sido una sucesión de huidas, silencios y miedos. Pero ahora, incluso en una habitación de hospital, sentía paz.—Daniel… —susurró.Él abrió los ojos de inmediato.—Aquí estoy.—Vamos a ser padres.Daniel soltó una risa suave, cargada de emoción.—Todavía me cuesta creerlo.Alexandra observó su rostro.Ese hombre que una vez fue temido, duro, marcado por la oscuridad… ahora tenía los ojos llenos de luz.—No estás asustado, ¿verdad?Daniel negó.—Estoy listo.Alexandra cerró los ojos, dejando escapar una lágrima tranquila.— — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — —
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