Todd.-Afuera el mundo gritaba el nombre que yo creía tener, el zumbido en mi teléfono era incesante, miles de mensajes de inversores preocupados, periodistas carroñeros y conocidos que buscaban el morbo de la caída. Me serví un trago de bourbon, sintiendo los seis pares de ojos enfocados en mí, mis manos temblaban no por miedo sino por la furia de haber vivido en una mentira toda mi vida y la única culpable era ella…Eleonor Winter. — ToddMe giré, Damián, Alez y Olivia estaban allí habían cerrado la puerta principal de la sala de juntas después de haber llegado bajo la mirada atenta y los susurros de los empleados. Damián dio un paso al frente, agradecía que no hubiera lastima en su mirada, solo lealtad forjada por las experiencias del pasado. — Hemos bloqueado las llamadas de la prensa y hemos dado la orden de que nadie entre a la empresa sin autorización, estamos contigo. — Sea cual sea tu apellido, eres unos de los nuestros –añadió Olivia acercándose para poner una mano en mi
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