Todd.-
Beatrice se había quedado en el hospital bajo observación, por suerte mi madre se había marchado.
Me encontraba solo con el eco de mis propios gritos y el rastro de una culpa que no se borraba ni con todo el alcohol del mundo.
Al llegar a la puerta principal mis ojos se posaron en un sobre de color crema en el suelo. No tenía remitente, no tenía sellos solo mi nombre escrito en una caligrafía mecánica, impersonal…fría.
La recogí con un presentimiento amargo instalándose en la base de