Ya No Es Mío...
Beatrice.-
El pitido del monitor era una tortura rítmica que me devolvía a la consciencia por capas.
Lo primero que sentí fue el vacío, un vacío frío y punzante en mi vientre que me hizo querer gritar.
“¿Sigue ahí?” fue mi primer pensamiento “¿O mi pecado se ha ido con el dolor?”
Abrí los párpados con esfuerzo y entonces lo vi. Todd estaba sentado en la silla lateral con la cabeza gacha y las manos entrelazadas.
Se veía desecho.
Sentí una oleada de poder, un poder oscuro, sucio, pero efect