Emma sintió que todo se detenía a su alrededor. Por un instante pensó que Thiago estaba loco, o que, tal vez, sólo quería ayudarla. Se apartó de golpe, nerviosa, con el corazón en la garganta. —T-tú eres muy extraño, ¿sabes? No pareces primo de Noah —murmuró, sin mirarlo—. En primer lugar, no te pareces a ninguno de ellos. —¿Quieres que me vea igual que Noah? —Alzó una ceja, con picardía. —¡No! —negó con ambas manos—. Eso sería horrible. No necesito que te parezcas a Noah. —Ajá. —Oye… —Emma se quedó sin palabras—. ¿Tienes amigos? Se mordió el labio inferior. «¿En serio, Emma? ¿Le haces una pregunta tan estúpida e infantil?» —Por supuesto —respondió—. ¿Recuerdas al hombre de cabello azul que te atendió?—Ah, cómo olvidarlo. —Es mi mejor amigo. ¿Por qué quieres saberlo? —No es nada —miró el suelo, apenada—. Gracias, Thiago. Soy una completa desconocida y aun así, tratas de animarme. No entiendo por qué lo haces, o qué es lo que buscas exactamente. Thiago sonrió de lado. N
Leer más