Nicolás conversaba animadamente con un viejo conocido, mientras Helena asentía con una sonrisa. Justo en medio de una carcajada, algo captó su atención. Giró apenas el rostro, y su mirada se clavó en la mesa de postres.
Allí estaba el chef. De pie, con los brazos cruzados, observando a los invitados como si evaluara algo más esa noche.
—Disculpa, tengo que saludar a alguien más esta noche —habló, alejándose.
Él jaló a su esposa del brazo con delicadeza para que no se separara.
—¿Nicolás?