—Lo siento, pero el señor Fonseca no está recibiendo a nadie. Por favor, retírese.Bajo la ligera neblina de la mañana, un hombre con abrigo gris acababa de recibir un "no" por respuesta. Sin embargo, no se molestó. Al contrario, se mantuvo muy tranquilo y educado.—Por favor, dígale al señor Fonseca que soy el comprador de su obra "El Reencuentro". Tengo algo muy importante que tratar con él y...—Ya le dije que no se puede. El dueño de la obra ya apareció, así que mejor ni le siga, amigo, o voy a tener que llamar a la patrulla.Esta segunda negativa dejó al hombre en silencio. Raina, que estaba a unos metros, llevaba diez minutos observando todo. Se acercó despacio y, mientras él seguía distraído en sus pensamientos, lo saludó en voz baja:—Señor Franco, buen día.Jayden se dio la vuelta y, por primera vez en mucho tiempo, le dedicó una sonrisa de verdad.—Parece que yo...—Gracias —lo interrumpió ella con suavidad. Raina sabía perfecto lo que él iba a decir.Al verlo hace un rato,
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