꧁ ANTOINE꧂Arremetida tras arremetida. Embisto sin clemencia una y otra vez, mientras en mi mente no dejo de reproducir el recuerdo de lo que sucedió una hora antes. Pensar en la suavidad, la calidez, la humedad, y los gemidos de esa mujer, hace posible que prescinda de la ayuda de Clementine. Imaginar que es Emily a quien follo con vehemencia, me pone a mil. Leah gime y se retuerce de placer debajo de mí, mientras la penetro por detrás.—Sí, así. Me encanta sentir tu polla bien profunda —jadea la rubia.¡Madre mía! Con lo que me gusta que me hablen sucio, pero viniendo de quien viene, me corta el rollo en el acto. Tengo que hacer un esfuerzo sobrehumano para concentrarme en mi erección.«Los diez mil dólares valen la pena», me repito una vez más. «Cada vez más cerca de lograrlo», reitero mi mantra personal.—¿Así? —Siseo, mientras sigo embistiendo con fuerza—. Estás tan apretadita —tenso mi mandíbula.—Me corro. No te detengas —musita ella—. Que rica polla tienes —continúa hablando, c
Leer más