꧁ ISABEL ꧂ Scott estaba a mi lado, en silencio, con su taza apoyada entre las manos, mirándome a veces y otras mirando el horizonte. No había palabras, ni necesidad de ellas. Simplemente sentía su presencia, sólida, serena, constante. Cada respiración suya parecía sincronizarse con la mía, y yo sentí cómo un calor suave se expandía por mi pecho, un alivio que no había experimentado en semanas.El día había sido largo. Luego de mi encuentro con Alejandro, Scott, Luna y yo habíamos caminado, comido, conversado, paseado… y aún así, este momento, esta quietud compartida, era lo que me hacía sentir completa. Era como si el mundo se hubiera detenido solo para nosotras, para mí y para Scott, y por primera vez en mucho tiempo, pude permitir que mi mente descansara.Sin darme cuenta, el cansancio se adueñó de mí. La taza de chocolate aún caliente descansaba sobre la mesa, mis manos caían suavemente sobre mi regazo, y sentí cómo mis párpados se cerraban, el calor de su hombro pegado al mío sos
Leer más