73. ESTOY ENFERMO CONTIGO
BLAIRMis muslos quedaron expuestos y mi instinto fue taparme la fina tela empapada de la braga.—Ah no, no, manos quietas, lobita… —apretó mis muñecas y las colocó nuevamente sobre sus hombros, mientras se arrodillaba frente a mi cuerpo tembloroso.De solo imaginarme lo que vendría a continuación, se escurrían más fluidos pervertidos de mi sexo.—Y sí, Blair, estoy bien loco… —me respondió en un susurro lleno de promesas, mirándome desde abajo mientras su boca se iba acercando a mi vientre.— Por ti, nena, estoy enfermo contigo, mi amor…Cerré los ojos y gemí una maldición llena de resignación y cargada de lascivia.Rhett se metió entre mis piernas como mismo se había colado bajo mi piel.Como unos clandestinos, en el pasillo a media luz, me dejé devorar el coño y otro trozo de mi alma.***** RHETTAparté la tela de la braguita y mi lengua sedienta salió a lamer entre la seda de sus labios vaginales resbalosos.Su aroma de apareamiento me tenía borracho de lujuria.El sabor que tant
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