El silencio que quedó después de sus palabras no le dio paz.Le dio vértigo.Camila sintió las miradas sobre ella —la de su padre, cargada de tensión, y la de Julián, intensa, casi desesperada—, pero esta vez no quiso sostener ninguna.Porque si lo hacía… sabía que iba a quebrarse.Y no podía.No ahí.No frente a ellos.Sin decir una palabra más, giró sobre sus talones, tomó su bolso de la mesa y caminó directo hacia la puerta.—Camila… —la voz de Julián la alcanzó antes de que pudiera abrir.Se detuvo.Solo un segundo.El suficiente para sentir cómo todo dentro de ella dudaba otra vez.Pero no se giró.—No puedo ahora —dijo, apenas, con la voz baja.Y salió.El aire de la noche la golpeó de frente, frío, real, necesario.Caminó sin dirección clara al principio, como si lo único importante fuera alejarse, poner distancia entre ella y ese departamento, entre ella y todo lo que acababa de pasar.Su respiración era irregular.Su cabeza… un caos.Julián.Su padre.Leandro.Todo mezclado.
Ler mais