La coexistencia no trajo descanso.Trajo vigilancia.No fue inmediata, no fue dramática. Durante los primeros días después del acuerdo en el límite, Umbra Lux pareció respirar con una estabilidad nueva. Las rutas compartidas se reabrieron bajo supervisión. Los observadores cruzaban la línea con regularidad. Las fogatas del centro y las del norte ardían sin competencia visible.Pero la tensión no desapareció.Se volvió silenciosa.Y lo silencioso, cuando se acumula, termina pesando más que el ruido.Lo noté primero en los detalles pequeños.Un grupo de jóvenes que antes entrenaba junto ahora lo hacía en turnos separados. Un intercambio de presas que se realizaba con conteo excesivo, como si la desconfianza necesitara números para sostenerse. Una conversación que se interrumpía cuando alguien del otro lado se acercaba, no por hostilidad abierta, sino por cautela.Nadie gritaba.Nadie acusaba.Pero todos medían.Ashen lo sentía también.Nuestro vínculo, todavía joven pero firme, vibraba
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