No dormí.No porque no pudiera, sino porque el campamento tampoco lo hizo.Umbra Lux descansaba por turnos, sí, pero no en profundidad. Era un sueño fragmentado, atento, como si el cuerpo colectivo del clan aún no terminara de aceptar que la amenaza ya no tenía rostro ni nombre, sino costumbre.Salí antes de que el cielo aclarara por completo.El aire era frío, húmedo, con ese olor a tierra removida que siempre aparece cuando algo ha sido pisado demasiadas veces en el mismo punto. Caminé despacio entre las estructuras bajas, observando sin parecer que lo hacía. Había aprendido a moverme así desde que regresé al clan: no imponiendo presencia, pero tampoco escondiéndome.Ashen me alcanzó al poco tiempo.No dijo nada.No hizo falta.Su paso, a mi costado, tenía esa cadencia controlada que siempre había tenido cuando dejábamos atrás el combate inmediato y entrábamos en terreno de decisiones lentas. El mismo ritmo que me había enseñado años atrás, cuando yo aún creía que controlar la ira s
Ler mais