—Buenas tardes, Alexandre —responde con una pequeña sonrisa, pero me doy cuenta de que esta no llega hasta esos ojos que tanto se parecen a los de Liza—. Melike, puedes traernos algo de beber, por favor.—Sí, señora.—No me lo tome a mal, pero he venido a buscar a mi novia, señora Belucci —le comento, buscando con la mirada por si veo a Liza.—Seamos sinceros, Alexandre, sé que mi hija y tú no son novios. No es necesario que me mientas —responde con tranquilidad, de inmediato me tenso un poco, pero me limito a guardar silencio—. También sé que Liza le dijo a mi marido que son novios, para que Stefano no te hiciera nada malo ese día que te fue a buscar a tu casa.—En ese caso, como ya sabe la verdad he venido a ver a Liza, deseo invitarla a salir. —Guardamos silencio una vez que nos traen nuestras bebidas. Tomo el vaso de agua que me han dejado, esperando a que la madre de Liza decida continuar con nuestra charla.—Mi hija no se encuentra, salió, pero es posible que no tarde en regresar
Leer más