Alexandre
—¿Han averiguado algo sobre los documentos que nos entregó el ruso? —le pregunto a Flavio en cuanto este ingresa a mi oficina.
—No, toda la información está encriptada. Hemos tratado de rastrear quien le hizo esos pagos, pero es como si esa persona no existiese.
—¿Y no podría ayudarnos alguno de los amigos de Bellini?
—Ha intentado comunicarse con el teniente Amato, pero desde hace días no tiene información de su paradero —comenta Flavio y por la expresión de su rostro sé que está preo