*XXVI*

Apenas si podía abrir los ojos.

Sentía cómo si lo llevaran en peso por lo que los abrió poco a poco.

Lo primero que vio fue el pecho desnudo del castaño.

-Mi-Mitch, ¿Dónde...dónde me...llevas?-

La voz casi no le salía.

Estaba terriblemente agotado.

Mitchell lo transportaba entre sus brazos.

-A dormir- fue su respuesta.

No tardó en notar la comodidad de una cama bajo su

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