Mundo ficciónIniciar sesiónDecidí no conducir a casa, Emma y yo necesitábamos estar en un terreno neutral y relajante, fui al muelle y sacamos nuestro velero. Cuando estuvimos mar adentro dijo:
—Terapia.
—Lo que quieras. —Asintió.
Toqué sus labios y ella volvió sonreí y le besé.A pesar de estar ambos en la misma casa y en la misma habitación Emma decidió que no tendríamos untimidad puesto que muchos terapeutas matrimoniales lo solicitan, por lo tanto, durmieron como habían e







