Capítulo 10
Me despierto en los brazos de Fabrizio, su “muralla” la almohada que puso, no sería de protección en ese momento en el que me tiene aprisionada contra su cuerpo, después de lo de anoche no me siento cómoda con su compañía, me siento usada. Es muy temprano, y decidida a marcharme, llamo a la agencia de taxi, me cambio con rapidez de ropa y salgo como un descarado ladrón, en el camino me encuentro con una chica de la servidumbre con sus ojos verdes mirándome sorprendida, le doy una sonrisa nervio