Mundo ficciónIniciar sesiónAdam
— ¿Se puede saber qué haces? — Su voz ronca e imponente hizo que mi piel se erizara.
— Papá… puedo explicarte — tartamudeé ya que, no solo su presencia me ponía nervioso, el hecho que viera a Raquel en mi casa no era nada bueno.
—







