Cayendo lento
El que diga que la apariencia no importa ha mentido de manera descarada y cruel, y Serena más que nadie lo sabe. La mayor parte de su vida ha estado sufriendo por el cómo se ve.
Para su amargado jefe no es más que una gorda muy inteligente que por suerte alcanzo el estándar para obtener el empleo, para sus compañeros solo es la pobre mujer obesa que soporta el temperamento del imbécil de su jefe. Pero Serena sabe que ella, es más, es mucho más que una simple secretaria. Mucho más que una chica obesa, y claro, mucho más que la tonta, pobre e indefensa gorda que tiene que aguantar al monumental imbécil jefe que tiene.
Esta más que dispuesta a probárselo a todos y cada uno de ellos. Ella es capaz de grandes cosas, solo le hace falta obtener la confianza necesaria para volar y no terminar cayendo lento.