Mi Esposo Resucitó Para Vengarse
La noche de nuestra boda, mi esposo, Adrián Ledesma, murió de forma repentina en nuestra cama. Yo, Sofía Salazar, heredé de él una fortuna multimillonaria.
Todos me aconsejaron que, siendo tan joven, volviera a casarme cuanto antes. Mi mejor amiga incluso me presentó discretamente a un hombre de cuerpo atlético, con hombros anchos y cintura estrecha. No era tan apuesto ni tan rico como Adrián, pero también era joven y parecía atento.
El día que me pidió matrimonio, de pronto vi una serie de comentarios flotando ante mis ojos.
[¡No aceptes! ¡Tu amiga te lo presentó a propósito porque sabe que el espíritu de tu difunto esposo está a tu lado!]
[En cuanto aceptes el anillo, quedará demostrado que eres una mujer interesada, promiscua e infiel.]
[Tu difunto esposo convertirá su amor en odio, se volverá despiadado y, apenas resucite, lo primero que hará será estrangularte.]
[En cambio, tu querida amiga sanará el corazón que tú destrozaste, se quedará con todo su amor y su fortuna, y ambos vivirán cuarenta años de felicidad matrimonial. Todo el mundo admirará su historia.]
Miré al único hombre que tenía delante, arrodillado con un anillo de diamantes en la mano. Guardé silencio unos segundos, decidí creerles a aquellos comentarios y le di una bofetada.