Antes de que cerraras la puerta
Rompí todas sus cartas esa noche.
Pero el cariño seguía intacto.
-Hazlo, porque si lo hago yo, guardaré cada pedazo después de terminar.
Dan hace una mueca y duda, está a punto de decir algo, pero finalmente rompe todas las cartas y notas en mil pedazos, las guarda en su chaqueta y me abraza.
¿Has pensado en el poder de la tinta?
Conservo cartas de más de 15 años, y estoy segura de que con los cuidados necesarios podrían seguir hasta que yo muera. La tinta seguiría intacta, inmóvil sobre el papel, con la misma figura y significando lo mismo.
Es bastante raro, porque esa persona podría estar ya a tres metros bajo tierra dentro de un ataúd, o a más de mil kilómetros lejos de ti, o sin siquiera recordarte, las posibilidades son infinitas.
Y aún sabiéndolo, no quería deshacerme de ellas.
Sin embargo, al abrir esa hoja te podrías transportar con tu imaginación y ver a esa persona escribiéndolo, aunque nunca la hayas visto.
Podrías reír... por escuchar a esa persona pronunciar las palabras que plasmó, o llorar... por ver la tristeza de su mirada al escribir sus pensamientos.
Incluso podrías sentir calidez al notar el amor con que se trazó cada palabra.
La tinta puede rememorar tanto, y a la vez nada.
Pero en cuanto se apaga la imaginación, abruptamente sientes como la actualidad te jala, solo para recordarte que sin importar lo que la tinta conserve
...la vida ya te lo quitó.