La mañana avanzaba con una lentitud que resultaba casi insultante para quienes habitaban la mansión. Alexander se encontraba en el vestíbulo, revisando unos informes de Marcus que, cumpliendo con la nueva voluntad de Elena, ahora debían permanecer sobre la mesa principal, expuestos a la mirada de cualquiera que cruzara el pasillo. La suspensión de la boda había dejado un vacío físico en la propiedad; los operarios habían terminado de retirar las últimas estructuras del viñedo de los Americus, y