La casa de las colinas tenía una cualidad casi mística cuando Alexander no estaba. El silencio no era vacío, sino que estaba lleno del susurro del viento entre los pinos y el eco de los propios pensamientos de Elena. Esa mañana, Alexander había salido temprano para cerrar una adquisición en el sector tecnológico, dejándola a ella con la promesa de una cena especial al regresar. Elena, sin embargo, no buscaba descanso, sino reconexión.
Se encerró en su estudio, el lugar que Alexander había diseñ