La mañana siguiente a la reunión con Arthur Valerius amaneció con una claridad inusual en la ciudad. Para Elena y Alexander, esa luz no era solo meteorológica; era el símbolo de una nueva etapa. Alexander se había tomado el día libre de sus obligaciones habituales en Sterling Holdings —algo inaudito en su agenda— para dedicarse exclusivamente a la búsqueda del que sería su primer hogar compartido. No buscaban una propiedad de inversión, ni una mansión que sirviera de trofeo corporativo; buscaba