Lorena terminó de presionar la gasa contra el corte en el labio de Dante.
—Listo —murmuró.
Luego se apartó un poco para observar el resultado de su propio trabajo.
—No quedó perfecto, pero deberías sobrevivir.
Dante soltó un leve sonido de aprobación.
—Considerando que me ha atendido una médica improvisada, creo que estoy en buenas manos.
Lorena cerró la pequeña caja de primeros auxilios y la devolvió al mismo cajón donde la había encontrado.
Durante un instante ninguno de los dos habló.
El sil