Al otro lado de la ciudad, Rafael todavía estaba en el club cuando el teléfono sonó.
La música apagada, la risa falsa a su alrededor, la copa de whisky en su mano — todo perdió el sentido en el instante en que escuchó la voz del hombre al otro lado de la línea.
— Señor… la perdimos.
Rafael permaneció inmóvil durante unos segundos, como si su cuerpo hubiera olvidado cómo funcionar.
— ¿Cómo que la perdieron? — preguntó, con la voz demasiado baja.
El silencio del otro lado duró una eternidad.
— Do