El salón estaba en su punto más alto de celebración. La pista de baile se llenaba con risas, vestidos de colores girando al compás de la música y las copas que tintineaban entre brindis. Isabella se dejó llevar un instante por aquella alegría contagiosa, disfrutando de ver a Vanessa y Fabio sonreír sin reservas.
De pronto, las puertas del salón se abrieron con brusquedad. Karina y Rayan entraron tomados de la mano, con los ojos muy abiertos y gesto de alarma.
—¡¿Qué demonios…?! —murmuró Kar