La noticia del despertar del Guardián del Trono de Hielo se propagó como una sombra silenciosa entre los muros de la Mansión Fernández. Nadie lo decía en voz alta, pero todos sabían que el peligro que se avecinaba no era como los anteriores. Este enemigo no buscaba poder, ni venganza. Buscaba sangre. Específicamente, la sangre De Lázaro.
Isabella miró a su madre y a su hermano, sentados uno al lado del otro. Elías aún tenía vendajes en el torso por las heridas recientes, pero su mirada estaba