El cielo estaba cubierto por un velo gris, las nubes se remolineaban a su alrededor, como si el universo mismo se resistiera a dejar partir lo que quedaba de Zoé Ortega.
La ceremonia se llevó a cabo en un pequeño cementerio junto a un acantilado, en la costa norte del país. El mar rugía al fondo, chocando contra las rocas como un eco del caos que alguna vez envolvió sus vidas.
Isabella llegó temprano, ella iba vestida de negro, con un abrigo largo que ondeaba con el viento. Llevaba en la mano