LA ÚLTIMA PUERTA
Base Ártica Helheim, costa sur de Groenlandia
El helicóptero descendía en medio de un manto blanco.
El viento cortaba con cuchillas invisibles, y la nieve golpeaba la cabina como si intentara impedirles el aterrizaje.
Isabela miraba por la ventana.
Todo era blanco.
Todo era silencio.
—Llegamos —dijo Rayan desde el asiento opuesto, su voz ronca por el auricular.
Sebastián bajó el visor polar y asintió.
La aeronave aterrizó en una zona cercada por estructuras metálicas.