—… No era mi intención.
Sofía no tenía ningún deseo de ver a Diego en ese momento.
—Vete.
Ignorando los insultos de Carmen, él mantuvo la mirada fija en Sofía.
Desde que se enteró de lo de los niños, ella lo había ignorado sin importar desde qué teléfono llamara.
Sofía no era de las que bebían mucho. Cuando él entró, ya estaba borracha, tumbada en el sofá. Al acercarse, percibió que murmuraba el nombre de alguien.
Se inclinó para escuchar.
Como era de esperar, oyó que llamaba a Alejandro.
Sabía