Carlos no pudo seguir mirando. Agarró con fuerza el brazo de Alejandro.
—No hagas esto.
Alejandro reaccionó como si hubiera recibido una descarga violenta; lo apartó de un golpe, con una mirada distante.
—No te metas.
Alejandro siempre había sido amable y tranquilo con sus amigos. En ese momento, su actitud cortante hacía pensar que se había convertido en otra persona. Carlos se quedó paralizado en su lugar. Al ver que Alejandro parecía decidido a continuar, habló con dificultad:
—Alejandro, pas