Alejandro tenía muchas propiedades; mudarse era algo normal. Carlos también lo pensó así. Solo que avisar en plena madrugada hacía que el momento resultara demasiado extraño.
Hasta que oyó a Alejandro decir que se mudaría de la casa de Sofía, Carlos comprendió de golpe la gravedad del asunto.
Llamó a cuatro personas. Apenas entraron en el apartamento, todos quedaron inmóviles.
No había luces encendidas. Solo entraba un poco de resplandor de neón desde el exterior. Alejandro estaba sentado solo e