Al menos Valentina no había entrado de lleno en una relación, así que el daño que se hizo fue mucho menor.
La buena intención de Sofía era sutil; si uno no ponía atención, no se notaba.
Valentina no se dio cuenta; apretó los puños.
—¿Te estás burlando de mí? ¿Te burlas de que me esforcé tanto por alguien que tú solo querías sacarte de encima?
Sofía la miró, seria.
—Si lo ves así, no hay nada que pueda hacer.
—Sofía… —A Valentina se le pusieron los ojos rojos de la rabia.
La mujer a la que despre