Sofía estaba parada en la esquina del pasillo y miraba el espacio vacío.
—¿Qué pasa?
Beatriz estaba en el auto.
—Sofía, usted me pidió que vigilara a Serena. Ahorita está en el mismo bar que usted. ¿Cómo es posible?
Desde que supo que Serena estaba en Puerto Azul y que había venido a enfrentarla, ese asunto no la dejaba tranquila. Sobre todo, lo de Octavio: lo único que sentía por él era rencor y odio. Por eso le había pedido a Beatriz que vigilara a Serena.
¿Curiosidad por su media hermana mayo