—¿Yo? —Alejandro dejó escapar una risa seria—. Igual que tú: pura costumbre familiar.
Las historias de amor y odio de la generación de sus padres parecían haberse resuelto hace años, pero, en verdad, seguían siendo un desastre. Por eso, cuando veía a su papá y a su mamá, él nunca tuvo intención de casarse. Si no hubiera conocido a Sofía, jamás habría amado a una mujer.
Y respecto a Diego... Tal vez le pasaba lo mismo. Alejandro sabía muy bien que entre él y Diego no se trataba de "dos hombres en