Aunque Wendy le agradaba de verdad, esa relación seguía siendo algo que compró. Y si fue comprada, tomarla demasiado en serio iba a ser la mayor estupidez. Aun así, Javier se sentía intrigado.
—Si ya sabes cómo pienso, ¿por qué no apoyas mi elección? Incluso, pareciera que crees que estoy saliendo con ella. ¿No es contradictorio?
—No opino—dijo Alejandro.
Javier se aferró al tema.
—Ya lo viste: Sofía se lleva bien con Wendy. Y para Sofía, además de ti, solo existen mujeres. A nosotros, los apest