—Eso es fácil —dijo Carmen—: ve y pregúntale tú misma.
Sofía asintió.
—Se lo voy a decir esta noche.
—Ustedes sí que son felices. —Carmen la observó, contenta de verdad—. Desde que te divorciaste estás radiante y ahora que estás con Alejandro, pues, mejor todavía.
Sofía se rio.
—¿A ti no te dan ganas de empezar una relación?
—Pues mira… con tanta presión en el trabajo, no me caería mal un novio obediente que me atienda cuando llegue a casa. —Respondió haciendo un gesto sugerente—. Yo me consigo