Sofía lidió con Isabella y manejó de regreso. Ella y Carmen solían estar ocupadas y era poco común que salieran juntas, así que Carmen propuso tomar una copa.
Sofía la acompañó al bar al que ella iba. Carmen tenía mucho aguante; podía beber varias copas de licor fuerte, aunque no lo hacía muy seguido. Entre buenas amigas no había presión por beber, solo tomaban algo para relajarse.
Pidieron una buena botella y Carmen dio un sorbo; ese día estaba de muy buen humor.
—Sofía, hay algo que no te he c