Si Sofía volvía a ser su cuñada, Isabella podía sacarle provecho en todos los sentidos. Ya no sería tan fácil que la rechazara y, si lo hacía, siempre podía ir a quejarse con su hermano. Además, volvería a comer la comida que ella preparaba y podía usarla como intermediaria para contactar a Sun cuando quisiera...
"Vaya", pensó de golpe. "No lo había visto así, pero ser su cuñada traería un montón de ventajas". Empezó a mirarla diferente, casi con cariño. Su mente iba a mil por hora.
—¿Qué dices?