—Eres una inútil —gruñó Isabella, impaciente—. Mientras más testarudo sea Sebastián, más divertido será domarlo. Hace tiempo que no encontraba un reto tan interesante. Así que deja de decir tonterías y no me dañes la emoción, ¿entendido? Si no, te largas.
Cristina asintió rápido.
—Entendido.
—Solo es un pequeño obstáculo. —Continuó Isabella, molesta—. Si lo amable no sirve, voy a usar métodos más duros. Pero le prometí a Sofía no provocarlo... así que mejor lo investigo primero.
Todavía tenía el