Cuando la escuchó, Alejandro no tuvo más remedio que voltear. Pero, con Sofía inclinada sobre él, el escote suelto de la bata dejaba ver demasiado.
En cuanto la miró, recordó lo bien que se sintió en la intimidad con ella. Desde entonces, todo había cambiado. En casa, después de bañarse, Sofía ya no usaba ropa interior. Verla lo sacudió y tuvo que mirar a otro lado de inmediato.
Ella le lanzaba esas miradas que imponían respeto. Se notaba que era la hermana mayor; seguramente, de niña, así contr