Alejandro no dijo nada.
Sofía le lanzó una mirada juguetona y le dio un pequeño empujón en el pecho.
—Últimamente, el teléfono de cierto alguien me muestra noticias del mundo del entretenimiento cada tanto... qué raro, ¿no?
Alejandro alzó una ceja.
—Solo estoy pendiente del trabajo de mi novia y, de paso, quito la basura del camino. Perfectamente normal. Así que no, no cuenta como "ser bueno contigo".
—¡Sabía que eras tú! —exclamó Sofía, sujetándole la cara entre las manos antes de besarlo—. ¿Có