Ya no había tanto tráfico después de la hora pico, pero mientras Sofía conducía, se dio cuenta de que el auto de Diego la había alcanzado.
No era de extrañar que Diego se comportara de manera normal; si lo hacía, era solo porque no se quería avergonzar frente a los demás, especialmente frente a su hermana. Por eso, prefería bloquearla solo después de que todos se hubieran ido.
Faltaban solo veinte metros para llegar a un semáforo en verde. Sofía calculó el tiempo, pisó el acelerador y siguió ade